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Mostrando entradas de julio, 2011

Libros clásicos para lectores actuales

Hace días quedó impresa en mi mente la imagen de una vidriera. Desde entonces no he dejado de recordarla, hecho que me llevó a meditar lo que ofrezco en estas breves líneas. Se trataba de una librería de cadena, de las que anteponen las reglas del mercado en el momento de seleccionar las obras de su escaparate; razón por la cual, convivían en aquel sitio libros de autoayuda, manuales de cocina o de jardinería, ensayos de política y las últimas novelas. Interesante vidriera reconozco, atractiva y variopinta, que me entretiene cada semana mientras espero la luz roja del semáforo. ¿Cuál no fue mi sorpresa aquella tarde al reconocer en el mejor de los exhibidores, digamos a la altura de mis ojos en línea recta, sin requerir de mi voluntad el menor esfuerzo, varios tomos de las novelas y cuentos completos que sir Arthur Conan Doyle dedicara a su personaje Sherlock Holmes? ¿Cuál no sería, asimismo, mi perplejidad al identificar junto a ellos los volúmenes de las obras de Jane Austen? Al prim…

Libros digitales, ¿el fin o el comienzo?

Desde hace tiempo se viene debatiendo en torno de las ventajas y desventajas de los libros digitales. Proliferan las opiniones a favor y en contra, las voces de los “siempre apocalípticos” y de los “siempre integrados” ante lo nuevo: el libro digital será el fin de la industria editorial tal como la conocemos, vaticinan los primeros, la gente no puede leer de una pantallita del modo en que lo hacía en papel, y, por ende, se irá perdiendo el hábito de la lectura. Ya no se pueden subrayar, prestar o sacar de la biblioteca los libros que uno ama. La relación entre el sujeto y el objeto se ve sensiblemente trastornada. Este último, ya no puede tocarse, olerse o pasar de una generación a otra. No podemos guardar entre sus páginas alguna seca flor de primavera, etc, etc. Del lado contrario, se sugiere que el libro digital hará más accesible la literatura a los usuarios, a causa de su bajo costo. Detendrá la tala indiscriminada, lo que contribuirá con la ecología. No habrá más libros “agotado…

¡No olvidemos a los franceses!

Es sabido que, más allá de sus antecedentes literarios, la narrativa policial se inicia oficialmente en el siglo XIX con tres cuentos del norteamericano Edgar Allan Poe (1808-1849): Los crímenes de la Rue Morgue, El misterio de Marie Roget y La carta robada. Tal afirmación tiene que ver con la conciencia de su autor acerca de los elementos indispensables en este tipo de obra: el crimen, el investigador y la investigación. Las historias mencionadas se ambientan en París, llegan al público francés traducidas por Charles Baudelaire, y a partir de ellas surge una escuela policial gala (que corre paralela a la de lengua inglesa y tiene con ésta encuentros y desacuerdos). No debe verse como fruto de la casualidad el hecho de que Poe situara sus relatos en la capital francesa, pues allí había vivido y trabajado François Vidocq (1775- 1857), quien aparece en el dibujo de arriba: desertor, aventurero, espía y jefe de la Sureté, que utilizaba en sus pesquisas métodos que luego adoptarían los det…

¿Por qué leemos?

Se habla mucho de un tiempo a esta parte de la lectura como mera actividad del ocio, lo cual me plantea una interesante disyuntiva para comenzar a escribir mis pensamientos en este blog.
Placentera sí lo es, desde luego. Sobre todo cuanto más se la practica y se accede a textos que, aun modestos en la forma, alcanzan mayor profundidad intelectual. La lectura (y en especial la de las grandes obras que el tiempo ha decantado, sin por eso desdeñar lo nuevo) es un ejercicio de apertura mental y espiritual. Creo que debería ser (y lo ha sido para mí) una actividad vital, casi como respirar o alimentarse materialmente. Y que la escuela, cuando no el entorno familiar, es la encargada de mostrarnos este placer durante los primeros años de nuestra formación. Está bien que la literatura entretenga (y en esto remito a Roland Barthes y su célebre ensayo sobre “El placer del texto”). Los latinos hablaban del “educar deleitando” como premisa para hacer de una obra algo valuable. Pero no sólo debería t…