Ir al contenido principal

Escribir

Comencé este blog reflexionando acerca de la lectura y el por qué leemos. Hoy me propongo repensar en qué consiste la escritura literaria y el motivo por el cual algunas personas sentimos la necesidad de convertirla en el acto que articula nuestras vidas.
No me refiero sólo a contar una historia para entretener (tarea noble, no obstante, antigua como el lenguaje de nuestra especie), sino a hacerlo de manera tal que lo que escribimos se convierta en un interrogante, por infinitesimal que sea, y una búsqueda de propósito en el caos de la existencia humana.
Escribir es no rendirse a la rutina, al adormecimiento de los sentidos y la distracción que implica la cotidianeidad (mayor ahora que la tecnología ha copado y colectivizado la vida, amenazando con vaciarla de toda interioridad y privacidad). 


Escribir es poner en palabras algo que surge dentro de nosotros, en soledad. Es salirse de la comodidad que implica seguir lo establecido. Luchar, si se quiere, contra el dolor y el sacrificio que conlleva el proceso de nombrar en el silencio.
Escribir es crear (y creer). No claudicar ante las adversidades. Perseverar. Implica la persona entera: mente, cuerpo y espíritu.
“No se puede escribir sin la fuerza del cuerpo”, decía la indochina Marguerite Duras. “Para abordar la escritura hay que ser más fuerte que uno mismo, hay que ser más fuerte que lo que se escribe”.
Escribir es parir. Dar “vida” a una idea que se va desarrollando, en simbiosis con la forma que se busca, armónica, en un abanico de sonidos, imágenes y recursos estilísticos.
Escribir tiene mucho de creación musical, porque se trabaja con la lengua, que posee una parte material y sonora. Se escribe también con el oído.
El idioma en que se lo hace vincula al autor con una identidad mayor que es la de su cultura de pertenencia. Por eso el escritor es, además, una voz y una conciencia de la época y de la sociedad.
Escribir es una forma, modesta aunque perdurable, de incidir en la realidad, dejar un testimonio y una huella: como las manos impresas en las pinturas rupestres.
Escribir es también gritar ante las injusticias. Porque la escritura tiene una dimensión social y abstraerse para crear no es salirse del mundo, sino situarse en un lugar desde el cual poder verlo en perspectiva y ser una voz para los que no tienen voz.
Escribir es un modo de vida. No un mero pasatiempo.

© Mercedes Giuffré
22 de agosto de 2011.

Entradas populares de este blog

"Los que aman, odian", whodunnit con acento argentino (*).

El género policial que inicia Poe en el siglo XIX e inmediatamente conforma dos vertientes (la anglosajona y la francesa) dentro de lo que hoy denominamos genéricamente el modelo clásico, tuvo su resonancia en la literatura local desde muy temprano con la publicación de la novela La huella del crimen de Raúl Waleis, en 1877 (una década antes de que Conan Doyle diera a conocer en Inglaterra su Estudio en Escarlata). Esa novela y la siguiente del autor argentino imitaban el modelo judicial francés cultivado por Émile Gaboriau. Los que aman, odian, novela escrita a dúo por Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares a fines del verano de 1946, se editó en pleno auge de lo que Roman Setton señala en Los orígenes de la narrativa policial en la Argentina, como una operación programática que instaló el modelo anglosajón por sobre el francés y, dentro de aquél, a la novela problema como paradigma. Dicho modelo anglosajón abstracto e intelectual, se inicia en el país en 1932 con un texto que publica …

Al maestro, con cariño

París, 19 de noviembre de 1957.
Querido señor Germain:

Esperé a que se apagara un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiese sucedido nada de todo esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continuarán siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido. Lo abrazo con todas mis fuerzas.

Albert Camus.

 Estas líneas, esbozadas en la intimidad y destinadas a un viejo amigo, me parecen las más emotivas del escritor argelino (lo cual …

Visita al Club de Lectura de La Plata

El sábado pasado, 18 de abril, viajé a la ciudad de La Plata para un encuentro con la gente del Club de Lectura María Teresa Beretta (nombre de una de sus fundadoras, recientemente fallecida). La reunión se llevó a cabo en uno de los salones del café Rimbaud, una antigua casona refaccionada.      Las organizadoras del encuentro me habían contactado tiempo atrás y supe que estaban leyendo en el grupo las tres novelas de Samuel Redhead.      Nunca antes había conversado de este modo informal con los lectores. Había coincidido con ellos en eventos pero en situaciones diferentes, en las que el diálogo es acotado y a los apurones. En cambio, esta vez, me encontré respondiendo preguntas específicas sobre mis historias, su composición, los personajes o el proceso de su creación, café por medio y distendida. A mi vez, pude preguntar cosas y enterarme de lo que los libros que escribo generan en quienes los leen, de cuáles son sus expectativas y temores en cuanto a lo que vendrá. 

     Cuando…