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Mostrando entradas de septiembre, 2011

El testamento de Rodin

En más de una ocasión he juzgado la labor del escultor y la del novelista como equivalentes. Tanto uno como el otro se hallan ante el vacío y lo enfrentan trabajando a partir de un bloque (de mármol, por ejemplo, de papel o las páginas del ordenador), en el cual proyectan figuras y situaciones para luego cincelarlas, pulirlas, limarlas y darles un acabado que las integre.      Tal vez por esta semejanza que percibo en la dedicación y el sacrificio de ambos, es que el legado y los consejos del francés Auguste Rodin (escritos en su testamento artístico) me resultan desde hace tiempo un incentivo; incluso un consuelo. El arte es uno solo, me repito, ramificado en disciplinas.      “Amen devotamente a los maestros que los precedieron”, comienza diciendo, porque “la admiración es un vino generoso para los nobles espíritus”. Llevado al plano de la escritura, se me ocurre que esto se condice con la idea de que todo autor es antes un gran lector. Leer a los clásicos nos abre el paladar, ejer…

Sherlock Holmes, o la construcción de un personaje

Todos hemos escuchado hablar (o leído) acerca de este personaje de ficción. Arthur Conan Doyle, su creador, transitó un largo proceso de lecturas, observaciones y vivencias, antes de plasmarlo en el papel. Proceso que me propongo reconstruir hoy, modestamente, en este breve espacio: la gestación del más famoso detective de la literatura.   Hijo de un dibujante que cubría para el Ilustrated Times los juicios a criminales en los tribunales de Edimburgo, el joven Conan Doyle se aficionó a los misterios en la adolescencia. Cuentan sus biógrafos que durante unas vacaciones de Navidad que pasó con un tío residente en la capital inglesa (en 1874), se dedicó a vagar por la ciudad y visitar sitios tales como la Torre de Londres con su colección de armas e instrumentos de tortura; el teatro Lyceum, donde lo fascinó una puesta  de “Hamlet” por sus múltiples asesinatos (según contó a su madre en una carta), y sobre todo, el museo de cera de Madame Tussaud, que por entonces se encontraba en un loca…