Día del libro


No es la primera vez que escribo en este blog acerca del valor de la lectura. En esta oportunidad, lo hago a partir de una imagen tomada en Londres luego de un bombardeo aéreo, durante la Segunda Guerra Mundial.  Se ve en ella a un adolescente, sentado entre  los escombros de una librería a medias destrozada, que lee concentradamente un ejemplar rescatado del montón.
     Lo que impacta de la fotografía, real y espontánea, es la expresión en el rostro de aquel joven ajena a todo lo que lo rodea; como si las líneas que recorre con los ojos lo abstrajesen de la destrucción y preservaran en él cierta paz interior que le impele a seguir hambriento de lecturas, acaso de sentido en tanto sinsentido.


     Metafóricamente, pienso que esta fotografía resume y condensa lo que la literatura significa para la humanidad: el cable a tierra en medio de la barbarie; el hilo conductor con el pasado y el futuro; el vehículo de las ideas pero también el ejercicio constante de la sensibilidad. Y sobre todo, un recordatorio y una llave para la libertad.
     Reveo la foto de ese adolescente y recuerdo lo que significó en mi propia adolescencia la lectura. Y pienso que aún sin que medien guerras o bombardeos aéreos, en la vida siempre nos toca algún momento límite en el cual uno se siente rodeado de miseria.
     Que bien poder, entonces, mantener la calma y seguir buscando un propósito, como lo hacía aquel  muchachito ensimismado.
     En este día del libro, vaya mi homenaje a todos los lectores.

© Mercedes Giuffré
22 de abril de 2012