Libro recomendado 7/2012


Los abusos de la memoria, de Tzvetan Todorov

En este pequeño libro, antesala de lo que sería luego “Memoria del mal, tentación del bien. Indagación sobre el siglo XX”, Todorov analiza el concepto de la memoria histórica, teniendo en cuenta los sucesos relevantes que marcaron el siglo pasado y que podríamos resumir como  la lucha entre el autoritarismo y la democracia.
     Se puede comprender fácilmente, dice el autor, por qué la memoria se ha visto revestida de prestigio a ojos de los enemigos del totalitarismo, ya que todo acto de reminiscencia, por humilde que fuese, se asocia con la resistencia. “Cuando los acontecimientos vividos por el individuo o por el grupo son de naturaleza excepcional o trágica, tal derecho [el recordar] se convierte en un deber: el de testimoniar” (18).
     Sin embargo, aclara, no todos los usos del pasado son recomendables.  Distingue dos tipos de memoria histórica que tienen que ver con diversos fines. A la primera la denomina “ejemplar” y a la segunda, “literal”.  
     Al ejercer la memoria ejemplar, propone Todorov, “sin negar la propia singularidad del suceso, decido utilizarlo, una vez recuperado, como una manifestación entre otras de una categoría más general, y me sirvo de él como un modelo para comprender situaciones nuevas, con agentes diferentes” (31). Esta case de memoria es, por tanto, potencialmente liberadora porque “permite utilizar el pasado con vistas al presente, aprovechar las lecciones de las injusticias sufridas para luchar contra las que se producen hoy día, y separarse del yo para ir hacia el otro” (32). De tal manera, la memoria ejemplar logra cierta clase de justicia, por lo que agrega el autor: “Para que la colectividad pueda sacar provecho de la experiencia individual, debe reconocer lo que ésta puede tener en común con otras” (38).


     Como contrapartida, la memoria literal se esgrime como excusa para desentendernos del presente (y de sus injusticias). “Conmemorar a las víctimas del pasado es gratificador, mientras que resulta [para ella] incómodo ocuparse de las víctimas de hoy en día” (53). “¿Se pueden condenar los campos [de concentración y extermino] en un sitio, defendiéndolos en otro lugar? (…) Tenemos que conservar viva la memoria del pasado (…) para estar alertas frente a situaciones nuevas y sin embargo análogas” (58).
     La memoria literal aprisiona en el pasado y no permite ver el presente. No nos hace libres. Por eso, contra el olvido, nada mejor que la justicia. Mientras que la memoria ejemplar, y proyectada hacia el presente, puede ayudarnos a evitar que los sucesos se repitan y preparar, de ese modo, un futuro mejor.

© Mercedes Giuffré
12 de julio de 2012.

Edición utilizada para las citas:
Todorov, Tzvetan. Abusos de la memoria, Buenos Aires, Paidós, 2000.