Recordando a María de Zayas



“Porque si la materia de que nos componemos hombres y mujeres … no tiene más nobleza en ellos que en nosotras; si es una misma la sangre; los sentidos, las potencias y los órganos por donde se obran sus efectos, son unos mismos; la misma alma que ellos, porque las almas no son hombres ni mujeres: ¿qué razón hay para que ellos sean sabios y presuman que nosotras 
no podemos serlo?”
María de Zayas

María de Zayas fue una escritora española del siglo XVII. Comenzó su actividad literaria como poeta (compitió en justas) y entre 1621 y 1639 publicó poemas preliminares para otros autores, como se estilaba entonces. Fue llamada la Sibila de Madrid por el escritor Castillo Solórzano, y el propio Lope de Vega la celebró en su “Laurel de Apolo”.
     En 1637 publicó la primera parte de lo que dio en llamar “Sarao y entretenimiento honesto”, que se continuaría más tarde en un segundo volumen. Actualmente, ambos se conocen con los títulos respectivos de “Novelas amorosas y ejemplares” y “Desengaños amorosos”.
     María de Zayas fue muy leída en su tiempo y su obra se reimprimió durante todo el siglo XVII y luego el XVIII hasta que la Inquisición la prohibió y se perdió casi toda la información acerca de la vida de la autora. A fines del siglo XIX, la escritora gallega Emilia Pardo Bazán recuperó los trabajos de Zayas y volvió a poner su nombre en el ámbito literario. Aunque, al haber quedado fuera del canon, al menos en Hispanoamérica, sigue siendo poco conocida más allá de los estudios específicos de la literatura del Siglo de Oro español.


     Las “Novelas amorosas y ejemplares” y los “Desengaños morosos” pertenecen al género de la novela corta tan cultivada en su época (las más conocidas en lengua castellana son las de Cervantes). Aunque, a diferencia de otros autores en dicha lengua, Zayas retoma el modelo que siglos antes había aplicado el italiano Giovanni Boccaccio en su “Decamerón”. Esto es: las novelas están contenidas por un gran relato marco, en el que varios personajes se cuentan historias que se convierten en relatos enmarcados. Claro que, en el caso de nuestra autora, hay una diferencia en cuanto al modelo boccacciano, porque el relato marco se ve influido y transformado por lo que se cuenta en tales historias (que son las “novelas” propiamente dichas) de manera tal que, a medida que se avanza con las narraciones, los personajes narradores reaccionan (en especial las narradoras) y toman decisiones que cambian su propia historia. O sea que el marco no es un mero ornamento que contiene a las novelas sino que es un relato más en el conjunto.
     Las novelas de Zayas se ajustan a las convenciones formales del Barroco (poseen una arquitectura compleja, como si fuesen muñecas rusas que contienen una narración dentro de la otra, simetrías especulares, etc. Las historias que cuentan son enrevesadas e inverosímiles, como sucede con la literatura genérica cuando el modelo ha caído en el abuso. Además, porque no persiguen una verosimilitud “realista”.). Sin embargo, como señaló Juan Goytisolo en la década del setenta, lo que tienen de original es la presencia de un erotismo que las vincula con la línea menos cultivada de la literatura española en la que sintoniza, por ejemplo, con “La Celestina” de Fernando de Rojas. 


     En las novelas de Zayas se disputa el rol pasivo que la mujer cumple en las obras literarias contemporáneas. Sus heroínas son activas, se equivocan en sus decisiones, desean eróticamente, aman, se disfrazan de hombres para recuperar su honra, recurren a su ingenio, etc. Aunque, debido a los condicionamientos de escritura con los que se trabajaba en la época (la censura inquisitorial), Zayas nunca se sale de los límites del sistema ni lo enfrenta abiertamente sino que incluye la perspectiva femenina acallada dentro del patriarcado, lo que no es poco, y argumenta que sus novelas están destinadas a prevenir a las mujeres sobre los peligros que corren.
     Es una autora que vale la pena conocer. En décadas pasadas fue reeditada por la editorial Alianza, de España, y en la actualidad existe una excelente edición de sus dos tomos de novelas en Cátedra, colección Letras Hispánicas. O pueden conseguirse en edición digital en bibliotecas públicas de la red. 

© Mercedes Giuffré
Lunes 19 de noviembre de 2012