Forma que crece

Llegaron unos albañiles a la plaza del barrio y levantaron una pared entre las rejas. Cada mañana de las últimas semanas contemplé la obra, intrigada, con un poco de indignación. ¿Cómo se puede construir en un espacio público? ¿Qué irán a hacer? ¿Quién les dio permiso? Poco después, la pared se convirtió en una casilla, con techo y todo, y se prolongó en un enorme círculo, apenas por encima del suelo, del cual surgió una plataforma con un agujero en el centro. De éste, con los días, salieron unos palos de metal enormes y cruzados. Ningún vecino estaba al tanto de lo que se trataba. Ayer, finalmente, apareció el techo giratorio de colores. ¡Estaban montando una calesita! ¡Una calesita!




18 de marzo de 2014