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Malos, siniestros y perversos - 1

Adam Worth, inspirador de Moriarty
Columna en el programa radial BAN! Show - Lunes 19 de mayo 


Nació en Prusia, Alemania, en 1844. Su familia emigró a EEUU y tuvo una infancia muy dura en una barriada de inmigrantes. Su padre lo golpeaba. A los 14 años huyó del hogar y a los 17 se enroló en el ejército de la Unión y peleó en la guerra civil norteamericana, cambiando de bando alternadamente para cobrar la prima de enganche (el dinero que se les daba al enrolarse a los soldados, como incentivo).
     En 1866 Fundó en Nueva York el  Sindicato de Ladrones (clandestino, claro, en el que se inspiró Dickens en su novela Oliver Twist la escuela de ladrones dirigida por Fagin). Luego se unió a la banda de la madama Mandelbaum (criminal de la época). Desde entonces se distinguió de otros criminales por su decisión de no portar armas y valerse como único recurso de su cerebro. Decía: “Un hombre inteligente no tiene derecho a llevar armas. Siempre hay una solución mejor mediante el rápido ejercicio de la mente”.
     Allí conoció Bullard, quien sería su socio durante décadas. Robaron el banco de Boston x medio de un túnel y un boquete y huyeron a Europa, donde se hicieron pasar por aristócratas y se introdujeron en la alta sociedad, primero en París y luego en Londres. En la capital francesa fundaron el American Bar, centro internacional de la delincuencia, desde donde dirigieron atracos a bancos, robos a museos y joyerías en todo el continente, llegando sus brazos delictivos incluso hasta el Asia. Finalmente, la Suereté, alertada por la agencia de detectives Pinkerton, allanó el lugar, salvándose Worth y su socio, quienes cambiaron de nombre y se mudaron a Londres.


     Worth se convirtió en Henry J. Raymond y se instaló con su amante en una mansión costosísima que le abrió las puertas a la alta sociedad a la que le robó joyas, y el famoso retrato de la Duquesa de Devonshire pintado por Gainsborough, que él conservó por décadas.  Sus robos se hacían cada vez más audaces y Pinkerton se acercaba más y más a él, por lo que dejó solo Inglaterra y organizó un atraco en Bélgica en el que fue capturado, gracias a la traición de su socio y de su amante. Al salir, años después, muy mal de salud a causa de las torturas propinadas por carceleros ávidos de hacerse con el célebre cuadro, pactó con Pinkerton una tregua de paz, le entregó la pintura que había permanecido en un lugar que sólo él conocía y, enfermo, comprometió al detective a que tomase a su cuidado, en la agencia, a su hijo, quien nunca debía enterarse de su verdadera identidad como delincuente.
     La historia del robo del Gainsborough inspiró en el siglo XX dos versiones cinematográficas de El caso Thomas Crown (la primera con Robert Redford y la segunda con Pierce Brosnan).
Worth murió en 1902 y su tumba, en Londres, conserva el nombre de Henry J. Raymond. 


     El libro en el que me basé para esta emisión es "El Napoleón de los ladrones", de Ben McEntyre.

Mercedes Giuffré

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