Malos, siniestros y perversos – 8



 Bonnie Parker y  Clyde Barrow – Asaltantes de bancos
Columna para Ban! Radio Show del 7 de julio de 2014

Fueron una célebre pareja de asaltantes de bancos. Su mito se acrecentó por la historia de amor que los unió y porque murieron muy jóvenes. ¿Pero quiénes eran en verdad?
Clyde Barrow nació en el condado de Texas en una localidad cercana a Dallas en 1909, en el seno de una familia extremadamente pobre que vivía y trabajaba en una gasolinera. En total, él y sus hermanos eran ocho. En 1926 fue arrestado por no devolver un auto que habían alquilado con su hermano Buck. Acabó en la cárcel. Al salir, se reunió con éste y formaron una banda. El objetivo eran los negocios ruteros y las estaciones de servicio. Robaban dinero y escapaban.
El último arresto, en 1930, le valió una pena de dos años en la terrible prisión de Eastham, donde cometió su primer asesinato eliminando al hombre que abusó de él sexualmente con la anuencia de los guardias quienes, además, cometían contra los presos las peores vejaciones y crueldades. Lo cuenta Blanche, su cuñada e integrante de la banda, en las memorias que escribió estando ella misma en prisión.
Al salir de Eastham, Clyde juró que jamás lo volverían a meter en un sitio como aquel y que se vengaría de los carceleros. A la banda se sumaron nuevos miembros, entre ellos Bonnie Parker, un año más joven que Clyde. El encandilamiento fue mutuo. Prometieron que jamás se separarían, pero en uno de los atracos Bonnie fue capturada y enviada a una cárcel de mujeres por un breve lapso. Al salir, se encontró con una organización ya más armada de la que Clyde era el líder indiscutido. Volvieron a ser pareja. Las cosas se habían tornado violentas en su ausencia. Los hombres habían matado a varias personas en sus escapes cada vez más peligrosos.

Eran los tiempos de la Gran Depresión económica, los gangsters y las mafias. La banda de Bonnie y Clyde se dedicaba mayormente a atracos en los bancos pero también llegó a secuestrar a algunos personajes por los que cobró suculentos rescates. Para evitar ser alcanzados por la policía, Clyde se hizo de un Ford V8 que era el automóvil más veloz y sofisticado de la época. Los agentes rurales no contaban sino con coches viejos y armas obsoletas, por lo que no podían con los Barrow. Además, la banda huía de un estado al otro para ampararse en las diferencias jurisdiccionales. No obstante, la policía los fue cercando con ayuda de unas fotografías que lograron tomarles y que se hicieron circular, sumadas las escuchas telefónicas a sus familiares.
En una redada, Clyde y uno de sus compañeros acabaron matando a dos jóvenes policías, lo que les valió el odio de la Fuerza y el convertirse desde entonces en su principal objetivo. En otra, fue herido de muerte Buck Barrow y capturada su mujer, Blanche. La policía ya no estaba sola. Había recurrido al FBI y éste a un legendario ex capitán de los Rangers llamado Frank Hamer, un hombre en relación con E. Hoover (el tristemente célebre agente).
Clyde selló su suerte al llevar a cabo la venganza prometida contra la prisión de Eastham. Para ello, la banda asaltó un depósito de armas militares y entró en el lugar a tiro limpio, liberando a los condenados y matando a varios de los guardias. De los primeros, varios se sumaron a los Barrow. Uno de ellos fue quien los traicionó después pactando con Hamer la condonación de su pena a cambio de información sobre su próximo itinerario.
Así fue que Hammer y cuatro oficiales se prepararon con armas de guerra para la emboscada. El 23 de mayo de 1934 al aparecer el Ford V8 en uno de los giros de una carretera de Louisiana arremetieron contra él. Los agujeros de bala en el coche se contabilizaron por más de ciento cincuenta. En el cuerpo de Clyde, que murió en el acto cuando un proyectil impactó en su cabeza, los forenses contaron 51. En el de Bonnie, 53.


Afirman los testigos y los miembros de la banda que sobrevivieron, incluso el que los traicionó, que ella jamás disparó ni mató a nadie. Las muertes de ambos, sin posibilidad de rendirse, fue cuestionada y avivó su leyenda.
El legado de los Barrow fue la reforma carcelaria que se llevó a cabo poco después y las investigaciones en torno de las atrocidades cometidas en Eastham.
Bonnie y Clide inspiraron cantidad de películas, libros, canciones y documentales. 

Mercedes Giuffré