A propósito del primer festival de literatura negra y policial Córdoba Mata



Se realizó en el marco de la feria del libro de la ciudad de Córdoba. Su mentor es Fernando López, y se sumó con esta emisión al circuito de festivales del género que vienen haciendo historia en América Latina (Medellín Negro, Santiago Negro, Buenos Aires Negra, Azabache de Mar del Plata, las Jornadas de literatura policial de la Biblioteca Nacional y, próximamente, La Chicago Argentina de Rosario y Novela Negra de la feria del libro de Montevideo, Uruguay).


     En primer término, la experiencia de encontrarse con los colegas es, como siempre, vivificante. Tal como destacó Alejandro Soifer en su blog y comparto, a diferencia de otros ámbitos literarios, el que atañe a los géneros llamados populares o de difusión suele registrar menos imposturas y una gran camaradería entre sus miembros. Nos leemos, nos conocemos, nos apadrinamos. Los encuentros sirven por un lado para relacionarnos y contactar con los lectores. Pero por el otro, para mostrar y mostrarnos cuán vigente está el género negro, acaso porque opera como diagnóstico de los males sociales.
     En el caso de Córdoba Mata, las salas del Cabildo, donde se llevó a cabo el festival, estuvieron siempre llenas. Alicia Plante, Mercedes Rosende y yo, coordinadas por la editora Tamara Sternberg participamos de una mesa intitulada “Las armas bajo las faldas”, en la que dialogamos respecto del canon y las autoras del género.  


    Se contó además con la visita de colegas extranjeros como el español Alexis Ravelo, el chileno Bartolomé Leal, los uruguayos Rodolfo Santullo, Mercedes Rosende y Pedro Peña o la catedrática irlandesa Kate Quinn, entre otros, y los argentinos  Esteban Llamosas, Horacio Convertini, Juan Carrá, Guillermo Orsi, Raúl Argemí, Fernando López, Héctor Yudicello, Kike Ferrari, María Inés Krimer, Alejandro Soifer, Gastón Intelisano, Ezequiel Delluti, Martín Doria, Javier Chiabrando, Mempro Giardinelli y Juan Saturain, entre otros. 


    Terminó con dos días de paseo de los participantes por las localidades de Cura Brochero y Mina Clavero, en los que, por cuestiones laborales, no pude estar presente.
     Mi saldo es más que positivo. Córdoba merecía este lugar en el mapa de los festivales sudamericanos y me siento muy orgullosa de haber participado de esta primera convocatoria. 

Mercedes Giuffré
22 de septiembre de 2014