Visita al Club de Lectura de La Plata

El sábado pasado, 18 de abril, viajé a la ciudad de La Plata para un encuentro con la gente del Club de Lectura María Teresa Beretta (nombre de una de sus fundadoras, recientemente fallecida). La reunión se llevó a cabo en uno de los salones del café Rimbaud, una antigua casona refaccionada.
     Las organizadoras del encuentro me habían contactado tiempo atrás y supe que estaban leyendo en el grupo las tres novelas de Samuel Redhead.
     Nunca antes había conversado de este modo informal con los lectores. Había coincidido con ellos en eventos pero en situaciones diferentes, en las que el diálogo es acotado y a los apurones. En cambio, esta vez, me encontré respondiendo preguntas específicas sobre mis historias, su composición, los personajes o el proceso de su creación, café por medio y distendida. A mi vez, pude preguntar cosas y enterarme de lo que los libros que escribo generan en quienes los leen, de cuáles son sus expectativas y temores en cuanto a lo que vendrá. 


     Cuando me quise dar cuenta, habían pasado dos horas.
     Algo de lo más grato fue descubrir que los personajes y las historias que salieron de mi cabeza y llenaron tantas hojas con el esfuerzo de años, “viven” y perviven, en quienes se acercan a las novelas. Creo que a todo autor le vendría bien experimentar esto.
     El grupo que visité es uno de los muchos que funcionan por estas latitudes. Está formado en su mayoría por lectoras mujeres que se reúnen una vez al mes para debatir la obra que han acordado previamente. Algunas veces, como ésta, reciben escritores. Llevan una bitácora de las reuniones, se apasionan con lo que leen y se contactan por las redes sociales con otros grupos similares. Se prestan ejemplares, se recomiendan obras, y algunas de ellas escriben, asisten a talleres literarios y a eventos en los que sus escritores favoritos presentan sus nuevos trabajos.


     Los libros generan estas cosas, pensé durante el viaje de regreso a Buenos Aires, cargada de regalos, llena de gratitud y contenta por la promesa de escribir una nueva historia. Recordé mi amor de juventud por las obras de Dickens, Galdós, Conan Doyle y Jane Austen que me motivaron a dedicarme a este oficio. Y concluí: a veces los libros tocan vidas. A veces, cambian esas vidas para mejor. Lo hicieron con la mía.


      Gracias, Club de Lectura de La Plata, "María Teresa Beretta".


Miércoles 22 de abril de 2015.