Conan Doyle en el país de la bruma

Cuando tenía once años y descubrí las novelas y cuentos de Conan Doyle, pensaba que era una lástima no poder contarle cuánto me gustaban y lo que me habían acercado a la lectura y la escritura. Pasaron los años y, aunque hoy me irriten algunas cuestiones culturales y de la época que reconozco en sus textos, lo sigo leyendo y queriendo. Lo mismo me pasó con Dickens y otros tantos autores. Ayer sentí que, al fin, podía devolverle un poco de cuanto he recibido, dando a conocer sus textos menos célebres.


     Participé de una charla en la Biblioteca Nacional, en el marco del 2° Encuentro Internacional de Literatura Fantástica en la que hablé sobre sus escritos literarios de Conan Doyle relacionados con su pasión por el espiritismo. Textos que pertenecen genéricamente a la fantasía científica o fantaciencia, como se la llamó en el Río de la Plata al pensar la obra de autores como Ladislao Holmberg, de quien habló otra de los panelistas, Soledad Quereilhac. Acompañaron a su vez, el antropólogo Gustavo Ludueña y el guionista Leonardo Kunschter, quien adaptó al formato gráfico una de las novelas del mencionado Holmberg. 


     En la próxima entrada, dejo un resumen de mi exposición para quienes no pudieron acercarse a la biblioteca.
Mercedes

Martes 12 de mayo de 2015