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Córdoba, mon amour

Durante el viaje a Córdoba, el pasado mes de Septiembre, tuve oportunidad de visitar el taller de la escritora Cristina Bajo, en el que me recibieron con mucha calidez. También pudimos encontrarnos a solas otro día y conversar sobre historia, la ambientación de las novelas en el siglo XIX y la literatura que nos gusta (tenemos, según descubrimos, grandes afinidades). Para mí fue un privilegio aquel encuentro en su estudio, rodeadas de los libros de los que se vale para su trabajo de creación. Realmente creo que aquellos dos encuentros, en su taller y después a solas, y la cena  posterior que organizó para mí y en la que pude conocer a varios colegas cordobeses, fueron regalos de este año que en otros aspectos fue desalentador. Estoy muy agradecida por eso y por los varios libros que Cristina me prestó para la ambientación de la cuarta novela de la serie de Samuel Redhead que ya estoy escribiendo. 



     También tuve oportunidad de visitar la casa museo del virrey Rafael de Sobremonte y trasladarme a la época de la novela que escribo, a los ambientes que recreo e incluso a los aromas (recuerdo uno de los naranjos de la casona, bajo el sol y la brisa matinal, desplegaba su aroma de azahares y daban ganas de sentarse bajo sus ramas a leer).
     En la feria del libro, que no dejé de visitar un solo día, compré varios libros de historia local que me sirven en mi trabajo actual de ambientación. Volví con tres bolsas de equipaje extra (gracias a la ayuda de una colega de la Universidad Nacional de Córdoba pude llegar a la estación). Estoy muy agradecida por tanta generosidad. 

Mercedes Giuffré 
30 de noviembre de 2015

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