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Libros recomendados 3/2016

  Hace bastante que no comento lecturas en el blog, básicamente por falta de tiempo. No obstante, hoy me tomo un pequeño recreo para dejar algunas impresiones que, lejos de pretender ser reseñas, están dirigidas a quienes tengan interés en alguno de estos libros que leí durante el verano , ya sea por estudio, esparcimiento, meditación, o en busca de lecturas para los talleres que dictaré este año. De ahí el eclecticismo que, espero, se me disculpará.

José Emilio Burucúa y Nicolás Kwiatkowski, "Cómo sucedieron estas cosas" (ensayo)


   A menudo se habla de la "indecibilidad" o de la imposibilidad de expresar con palabras el horror de algunos acontecimientos traumáticos del siglo XX, en particular la experiencia de los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial y el exterminio de millones de personas. Sin embargo, hay escritores y artistas, sobrevivientes de aquellos sitios, que contaron lo que se vivió en ellos. 
¿Cómo conciliar los intentos de quienes testimonian, ya sea desde la literatura y el arte como desde los documentos históricos, con la mentada imposibilidad? La tesis de este libro, precedida por un excelente estado de la cuestión del tema y varias propuestas subsiguientes, es que desde que el mundo es mundo y existen masacres, el ser humano se ha esforzado por representarlas con un valor testimonial. Y lo ha hecho, apelando a ciertas fórmulas establecidas. Sólo que en el siglo XX, a partir de la Gran Guerra del 14 y con la crisis de los paradigmas, dichas fórmulas se perciben como insuficientes para transmitir el calibre del horror, que asumen los centros concentracionarios y, en particular, el exterminio orquestado con su maquinaria respectiva.
Es un libro de lectura ineludible para quien se interese por comprender la importancia de obras capitales como las de Primo Levi, Imré Kertesz, Boris Pahor o Jorge Semprún, y la vieja discusión sobre quién puede hablar de lo que pasó, y de qué modo. 


Samantha Scweblin, "Siete casas vacías" (cuentos)

  
  Un nuevo libro de cuentos de la autora de "El núcleo del disturbio", "Pájaros en la boca" y la novela "Distancia de rescate". Samantha Schweblin definitivamente sabe cómo contar una historia y tiene un don especial para los tiempos y musicalidad del cuento. Sin establecer comparaciones, digo que desde mis lecturas juveniles de Silvina Ocampo, J. L. Borges y Julio Cortázar, que no me entusiasmaba tanto una cuentista argentina. Y eso es decir mucho, porque el cuento es uno de los subgéneros dentro de la narrativa que leo con mayor interés. 
  Si tuviera que definir la obra de Schweblin utilizaría la palabra "extraña", como un elogio. Sus cuentos son extraños, porque están orquestados desde una lógica diversa. Los personajes de "Siete casas vacías" se manejan por un carril que responde a un orden propio, al que el lector asiste preguntándose cómo funciona. Son historias con un ritmo especial, una fuerza narrativa arrolladora y un lenguaje pulido y sobrio que las engrandece con su sencillez. 
  Los premios que viene cosechando son más que merecidos. No conozco a la autora personalmente y hablo como lectora. En el taller que dicto suelo dar a leer sus obras y la reacción de los estudiantes siempre es de fascinación. 
  Como dijo un colega: "Háganse un favor y lean este libro".


Valérie Tong Cuong, "El taller de las ilusiones" (novela)




  Se trata de una novela narrada a tres voces. Sus protagonistas: una docente de secundaria alienada al grado de colapsar por completo y perder el control de su vida, un vagabundo que vive en la calle y arrastra su pasado de desertor del ejército (por objetor de conciencia y crítico al sistema), y una muchacha traumada por un terrible suceso, sin familia ni amigos, que tiene un gravísimo accidente. Los tres van a parar al Taller, que es un proyecto humanitario del filántropo llamado Jean Hart. 

  Así comienza la trama. El taller es un antiguo lugar donde se arreglaban relojes y ahora se arreglan las almas de las personas quebradas por la vida. 

 Tiene una realista y divertida vuelta de tuerca final. Está bien ensamblada (las voces van encabalgando la acción sin repetir lo que dijo la anterior, coordinadas con destreza, sin caer en lugares comunes ni en los típicos fuegos artificiales o happy endings estipulados), la prosa es medida e intuyo que, en su lengua original, debe ser musical (no por nada, la autora es música además de escritora). 

  He leído que la obra recibió críticas positivas pero que también se la tildó de ingenua. Como siempre alguien hace un juicio de ese tipo, considero que el comentario habla más de quien comenta que de lo que comenta. En todo caso, que el lector juzgue. A mí me pareció una pieza delicada y exquisita.

Shunryu Suzuki, "Mente Zen, mente de principiante" (lecciones de meditación)


  Es un libro destinado a cualquier persona que practique o esté pensando en practicar meditación (sea de la religión que sea o de ninguna). Se trata de una serie de lecciones que el maestro zen japonés Shunryu Suzuki brindó en distintos lugares de Estados Unidos antes de morir. Abarcan tres etapas destinadas a la posición del cuerpo y práctica correcta, la actitud correcta y el entendimiento correcto.
  Para Suzuki, la mente de principiante es la de quien siempre está receptivo porque entiende que no ha llegado a ninguna parte ni acumulado saber, por lo que se enfrenta a la práctica con humildad, mientras que el sabio (o quien se cree tal) se encontraría en la antípoda. 
  Brinda algunas reflexiones que pueden aplicarse, no sólo a la práctica sino a la vida. Es un libro valioso, articulado con sencillez oriental.

Mercedes Giuffré
3/3/2016 

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